Restaurantes turcos

La atmósfera de un restaurante turco

By marzo 6, 2020 marzo 12th, 2020 No Comments
Misterio, tranquilidad, paz, reflexión, armonía… son algunas de las palabras o sensaciones que nos vienen al entrar en un restaurante turco. Y es que, nosolo es fundamental la gastronomía, su comida, sus bebidas, sus postres. Los olores característicos a cilantro, cúrcuma o pimienta deben ir bien acompañados y eso se consigue con una cuidada decoración. Es innegable que todo saber mejor en la atmosfera adecuada.
Si quieres conocer los secretos de esta decoración cargada de simbolismo, de fuerza y de energía positiva, aquí te ofrecemos algunas ideas.
Hay un lugar, evidentemente, donde podemos encontrar todo lo que queramos sobre este estilo, ese es el gran bazar de Estambul. Aunque la decoración turca gusta tanto y está tan extendida que podemos encontrar piezas o textiles en cualquier establecimiento especializado o, incluso, por internet.
Al igual que su cocina, los elementos decorativos de Turquía están influenciados por diferentes regiones y culturas, gracias a su ubicación geográfica. Por eso, predomina una decoración de muchos elementos superpuestos, que invitan a fijarse para ir descubriendo objetos que escapan a primera vista. La regla más importante es que no hay reglas, es pura inspiración, fluir, imaginar, ser original. Eso sí, aquí no se estilan los espacios vacíos ni los aires nórdicos.
El objeto estrella para crear esta atmósfera es, sin duda, la alfombra. Su mezcla de colores, con el rojo como predominante, le darán ese toque exótico. Las más conocidas son las llamadas kilims, que se caracterizan por sus diseños tradicionales y sus colores vivos, habitualmente el rojo, el azul, el amarillo y el marrón. La clave es superponerlas y ubicarlas en diferentes direcciones. Además, con ellas conseguimos crear la acústica perfecta para mantener una buena conversación o, simplemente, escuchar la música relajante propia de estos establecimientos.
Después de las alfombras, los cojines son los protagonistas. Mientras más, mejor, y si son de diferentes tamaños, formas y colores, perfecto. No solo seusan para los asientos y respaldos, también para sentarse en el suelo. Los pufs entran en esta misma categoría. Muchos de ellos con dibujos labrados sobre vivos colores.
Vasijas, boles, platos, fuentes, recipientes… hechos en barro, cerámica y también metal, de tonos llamativos, brillantes en algunos casos, y con estampados variados, son perfectos para vestir nuestra mesa. Eso si, sobre manteles bordados a mano con mil y un motivos.
Las paredes también se visten con tapices o incluso alfombras. Y del techo caen telas de un lado a otros, de varios colores y texturas. Con estos elementos se consigue crear ese efecto acogedor de intimidad. Las zonas que queden a la vista se pintarán de colores tierra o neutros y cálidos. De hecho, esta es la base de la decoración de un restaurante turco.
Otros elementos destacables de este estilo son los espejos, hechos en mosaico, y las lámparas. Mejor si se ubican a baja altura para crear un
ambiente más privado y cálido. Se trata de piezas elaboradas con cerámica,metal, vidrios y yesos. La mayoría se realizan de manera artesanal convirtiéndolas en objetos únicos y exclusivos.

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